En 1964 Hal David escribiu unha letra para a melodía de Burt Bacharach A house is not a home. A chair is still a chair / Even when there's no one sitting there / Ooh, but a chair is not a house / And a house is not a home / When there's no one there to hold you tight / And there's no one there you can kiss goodnight.
Tan certo como que non ter casa imposibilita crear un fogar.
Ben claro o deixaba Silvia Pérez Cruz no 2016: Es indecente y es indecente / Gente sin casa y casa sin gente / Es indecente (casa sin gente).
Dez anos despois, segue a ser imprescindible esta reinvindicación.
Que os textos de Julio Cortázar ou Brais Lamela permitan manter o desexo de transformación e aviviar as faíscas da esperanza.
Estamos a piques de reiniciar o curso lector do Club de Lectura de adultos do IES Francisco Aguiar.
Para o primeiro trimestre xa temos fixadas as visitas de Xabier López, Arantza Portabales e Raquel Vázquez.
O mércores 14 de outubro, ás 19 horas recibiremos a Xabier López para falar da súa Contrabiografía (Galaxia, Vigo, 2024).
O martes 3 de novembro falaremos de novo con Arantza Portabales; nesta ocasión sobre Asasinato no Muíño do cura (Galaxia, Vigo, 2026).
Arredor do 14 de decembro, en data aínda por determinar, Raquel Vázquez recitará e cantará poemas de Nodo norte (Letraversal, Málaga, 2026), e, obviamente, tamén falará sobre a cartografía do seu poemario.
Todos as persoas interesadas en engadirse a esta aventura que comezou no 2014, poden comunicar esa vontade enviando un correo ao da biblioteca:
Nesta semana na que unha expedición de 1º de BAC viaxa a Budapest, nada máis acaído que unha fotografía de André Kertész, o fotógrafo dos lectores, e unha antoloxía do microrrelatista Itstván Örkény.
E como chega o momento de que algúns lectores acepten o reto de escribir, adxuntamos unha selección de relatos sobre o Vákner, que poden ser inspiración para participar no certame 2026.
No son pocos los lectores que cifran la calidad de un libro en su deseo de atravesar la ficción para convertirse en amigos del, amantes del, hijos del... protagonista.
Leer Las voces del jilguero exige un ejercicio de empatía que, difícilmente, estimulará en el lector esa querencia: secundarios y protagonistas de esta magnífica novela están llenos de aristas que rasgan esa hipotética pretensión.
Las voces narrativas, perfectamente configuradas y reconocibles, incluso en sus toses y carraspeos, van desgajando la historia común a borbotones. El lector deberá estar atento para reconocer los sutiles hilos con los que Eva Losada Casanova liga cada una de las veintinueve secuencias, que pivotan sobre una magnífica prosa entreverada de símbolos, metáforas y aforismos, que otorgan sentido a la tragedia que corroe estas vidas tan mal vividas.
El abandono, el amor verdadero, la maternidad, la muerte, el sentido de la pertenencia (a la familia, al grupo de exalcohólicos, al grupo de mujeres explotadas). En tantas circunstancias coinciden Irina, Aurora y Margot/Dolores.
La vida sucede en sociedad y somos tanto lo que creemos ver en nosotros como lo que nos atribuye la mirada de los otros.
Pronunciar en voz alta lo leído con la misma pretensión de Orfeo: rescatar de la muerte, con el tañido del violín, a nuestra Eurídice.
Leemos: «La vida no es un sueño, es el eco de los cuentos que nos contaron de niños, el eco de aquello que otros inventan para nosotros».¿Cómo no reconocer el insoportable peso de la infancia?
Y, llegados al final, el lector puede querer seguir confundiendo la lectura con la vida.
Porque la lectura puede ser tanto un sortilegio para la resurrección como un atajo para evitar la realidad. Y la belleza, ese flotador al que aferrase en cualquiera de las tempestades a las que insistimos en llamar vida.