mércores, 17 de xuño de 2026

ENCONTRO CON EVA LOSADA CASANOVA







 EVA LOSADA CASANOVA, Las voces del jilguero, Funambulista, Madrid, 2025, 320 páxinas.

 

ENCUENTRO CON EVA LOSADA 

No son pocos los lectores que cifran la calidad de un libro en su deseo de atravesar la ficción para convertirse en amigos del, amantes del, hijos del... protagonista.

Leer Las voces del jilguero exige un ejercicio de empatía que, difícilmente, estimulará en el lector esa querencia: secundarios y protagonistas de esta magnífica novela están llenos de aristas que rasgan esa hipotética pretensión. 

Las voces narrativas, perfectamente configuradas y reconocibles, incluso en sus toses y carraspeos, van desgajando la historia común a borbotones. El lector deberá estar atento para reconocer los sutiles hilos con los que Eva Losada Casanova liga cada una de las veintinueve secuencias, que pivotan sobre una magnífica prosa entreverada de símbolos, metáforas y aforismos, que otorgan sentido a la tragedia que corroe estas vidas tan mal vividas.

El abandono, el amor verdadero, la maternidad, la muerte, el sentido de la pertenencia (a la familia, al grupo de exalcohólicos, al grupo de mujeres explotadas). En tantas circunstancias coinciden Irina, Aurora y Margot/Dolores. 

La vida sucede en sociedad y somos tanto lo que creemos ver en nosotros como lo que nos atribuye la mirada de los otros.

Pronunciar en voz alta lo leído con la misma pretensión de Orfeo: rescatar de la muerte, con el tañido del violín, a nuestra Eurídice.

Leemos: «La vida no es un sueño, es el eco de los cuentos que nos contaron de niños, el eco de aquello que otros inventan para nosotros».¿Cómo no reconocer el insoportable peso de la infancia? 

Y, llegados al final, el lector puede querer seguir confundiendo la lectura con la vida. 

Porque la lectura puede ser tanto un sortilegio para la resurrección como un atajo para evitar la realidad. Y la belleza, ese flotador al que aferrase en cualquiera de las tempestades a las que insistimos en llamar vida.

Francisco Rodríguez Coloma

&

Inés Rodríguez Eibe

 

 

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