[NC GUE cal]
Al aparecer Blas en la puerta de su nueva casa, dirigió los ojos al suelo y vio un libro hecho pedazos. Así estaban muchas cosas en aquel lugar (donde había llegado escapando de su vida anterior), como fragmentadas o deshechas. Los pedazos de las cosas rotas de ese mundo, sin ser simétricos, guardaban siempre cierta armonía. Al final terminó acostumbrándose. Casi todas las personas allí tenían un extraño artilugio parecido a un caleidoscopio. Cuando se miraba a través de él, se recomponía la imagen de las piezas fraccionadas en la del objeto original. Y todo tenía sentido. Dentro de aquel ingenio, el mundo descompuesto que sus ojos veían era un mundo perfecto.
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