luns, 26 de febreiro de 2018

HORA DE LER

HORA DE LER 

20ª SEMANA [2ª SESIÓN]

Un libro é un paxaro con máis de cen ás para voar. Desta greguería de Ramón Gómez de la Serna tomamos prestado o nome para os nosos (moitos) Clubs de Lectura.
Forges expresa a mesma a idea: «Educarse é volar cara a liberdade».
Pois lendo a Berta Dávila ou un conto do Kalila e Dimna, niso estamos: voando na procura da liberdade.
Sempre na nosa memoria, Maestro!
Ilustración: Forges



xoves, 22 de febreiro de 2018

LAS CHICAS SON DE CIENCIAS, Irene Cívico & Sergio Parra


IRENE CÍVICO & SERGIO PARRA, Las chicas son de ciencias, Montena, Barcelona, 2018, 242 páxinas.

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A liña cronolóxica destas 25 científicas que cambiaron el mundo vai desde Agnodice (siglo IV a.c) a May Britt Mosser (nada no 1963).
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MILEVA MARIC 

   Gracias a la conservación de las cartas que se enviaban Albert Einstein y su esposa, Mileva Maric, sabemos que ambos hablaban de muchas cosas: amigos, cotilleos, amores... y que, además, Einstein también consultaba con ella todos sus asuntos científicos. De hecho, Einstein siempre se refería a ello como «nuestro trabajo» y «nuestra investigación». Sin embargo, ¿sabéis quien obtuvo el Premio Nobel por el desarrollo de la teoría de la relatividad? Lo habéis adivinado: Albert Einistein. El nombre de Mileva no aparecía en la papeleta. Ella sencillamente pasó a la historia como la primera esposa del físico genial y excéntrico del siglo XX.
   Desgraciadamente, nunca sabremos hasta qué punto Mileva colaboró en el desarrollo de las innovadoras teorías de Einstein, porque los matrimonios tienen un gran espacio privado en el que no podemos entrar y tampoco tenemos máquinas del tiempo (todavía). Sin embargo, muchos historiadores afirman que la teoría de la relatividad de Einstein está inspirada en trabajos de Mileva que había presentado cuando estudiaba en la Escuela Politécnica de Zurich. Así como que la teoría del efecto fotoeléctrico tiene su origen también en los trabajos de Milera cuando estudiaba en Heilderberg con el profesor Lenard. Cada vez está más claro, que Albert, sin Mileva, probablemente nunca hubiese triunfado de la manera tan espectacular como lo hizo.
   Eso no significa que Einstein no fuera genial, ojo, pero está claro que sin Mileva le habría faltado una pieza fundamental. Se conocieron estudiando y, al finalizar sus clases a Mileva v Einstein les pusieron notas similares (4,7 y 4,6, respectivamente), excepto en física aplicada donde ella obtuvo la máxima puntuación de 5, y él solo un 1 (¡ups!). De hecho, se dice que Mileva era bastante más crack en matemáticas que Einstein, y que ella era quien le ayudaba a trasladar sus intuiciones a formulas matemáticas. Y es que nuestra Mileva no solo tenía una sólida formación en matemáticas, física y medicina sino que era, directamente, brillante. De hecho, en ninguno de los colegios en los que estudió admitían a mujeres, pero le concedieron permisos especiales porque su mente era tan impresionante que todos querían que estudiase en sus aulas.
   Os podéis imaginar que con este talentazo, Mileva destacaba muchísimo en los estudios y ya iba camino de doctorarse peeero... se quedó embarazada. Y Einstein y ella no estaban casados. Y la época en la que vivían no era la nuestra, así que la obligaron a abandonar los estudios y no obtuvo el doctorado que tanto soñaba, aunque solo le faltaba aprobar el examen final. Rabia máxima, sí.
   A pesar de su brillantez y que Einstein era consdente de ello, puesto que consultaba todos los temas científicos con ella, en casa la obligaba a ocuparse de todas las tareas del hogar. Mientras Mileva nunca recibió un premio ni ninguna clase de reconocimiento por sus contribuciones a las teorías de Einstein, pero no le importaba porque ella era reservada y modesta. Dicen que Mileva nunca firmó sus estudios junto al nombre de Albert porque quería que él triunfase por encima de todo. Y vaya si lo consiguió. Pero gracias a su mente privilegiada y a sus fuertes principios (recordad, que cada uno se lave lo suyo y esas cosas básicas), para nosotros Mileva siempre será la madre de la teoría de la relatividad.

martes, 20 de febreiro de 2018

EL HOMBRE QUE SUSURRABA A LOS ELEFANTES, Lawrence Anthony

LAWRENCE ANTHONY, El hombre que susurraba a los elefantes, Capitán Swing, Madrid, 2017, 360 páxinas.


Lawrence Anthony, Sudáfrica [1950 - 2012]

Conservacionista internacional, ecologista, explorador y autor de éxito. Era el jefe de conservación en la reserva de caza Thula Thula en Zululandia, Sudáfrica, y el fundador de The Earth Organization, un colectivo privado e independiente, dedicado a la conservación internacional y al medio ambiente, de fuerte orientación científica. Anthony era reconocido por iniciativas de conservación complicadas, incluyendo el rescate del zoológico de Bagdad durante la invasión de Irak en 2003, y las negociaciones con el famoso Ejército de Resistencia del Señor, ejército rebelde en el sur de Sudán, para concienciar sobre el medio ambiente y proteger las especies en peligro de extinción, como el último ejemplar de rinoceronte blanco del norte. Los detalles de sus actividades de conservación aparecieron regularmente en medios regionales e internacionales incluyendo la CNN, CBS, BBC, Al Jazeera y Sky TV y presentados en revistas y periódicos tales como Reader’s Digest, Smithsonian, etc. Anthony murió de un ataque al corazón a los 61 años, justo antes de la cena de gala que había organizado en Durban para fomentar la conciencia internacional sobre la caza furtiva de rinocerontes. Después de su muerte, hubo informes de que algunos de los elefantes con los que trabajó fueron a la casa de su familia, de acuerdo con la forma en que los elefantes suelen llorar la muerte de uno de los suyos.

luns, 19 de febreiro de 2018

HORA DE LER

HORA DE LER 

19ª SEMANA [1ª SESIÓN]

As palabras floridas de Álvaro Cunqueiro e a Rosalía semellan anunciar que xa se ven achegando a primavera.

Ilustración: Alicemoi

venres, 16 de febreiro de 2018

ELLAS HICIERON HISTORIA, Marta Rivera de la Cruz

MARTA RIVERA DE LA CRUZ, Ellas hicieron historia, Anaya, Madrid, 2011, 64 páxinas.

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Cecilia Varela ilustra estas seis semblanzas de Mujeres admirables: a Condesa de Benavente, María Guerrero, María Moliner, Clara Campoamor, Rosalía de Castro, Matilde Montoya, María Zambrano y Anaïs Napoleón.
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MARÍA MOLINER

   Muy cerca del teatro hay una biblioteca donde trabaja Pedro, el tío de Samuel, que va a buscarle y espera a que termine su turno leyendo un cuento. Luego se sientan en una terraza a tomar un refresco. Samuel cuenta a su tío en qué consisten sus deberes.
   —Debes hablar de María Moliner, que escribió sola todo un diccionario.
   —¿Un diccionario? ¿Entero? Cuéntame cómo lo hizo...
   —Verás, ella nació en un pueblo de Zaragoza en 1900. Sus padres le dieron una buena educación. Estudió Filosofía y letras, y acabó la carrera con sobresaliente. Después ganó unas oposiciones para bibliotecarios y, recién casada con un catedrático de Física llamado Fernando Ramón y Ferrando, se trasladó a Valencia. Allí, María empezó a colaborar en actividades educativas dando clases gratuitas de Literatura y Gramática. Ayudó a poner en marcha pequeñas bibliotecas en los pueblos de la provincia, e incluso escribió una guía donde explicaba los pasos a seguir para formar una biblioteca.
   —¿Para venderla?
   —¡Qué va! Ella decía que el acceso a los libros era fundamental para el progreso de la sociedad, y hacía lo posible para fomentar la lectura. En 1936, empezó a dirigir la biblioteca de la Universidad de Valencia. Por desgracia, la Guerra Civil vino a cambiarlo todo. María, que era fiel a la república, trabajó en puestos relacionados con la organización de archivos, y redactó un plan de bibliotecas para todo el estado. Como la república perdió la guerra, María y su marido fueron apartados de sus trabajos, aunque con el tiempo se les restituiría. Y en 1950 empieza su gran proyecto: escribir un diccionario de uso del español.
    —¿Y cómo lo hizo?
   —Fue un trabajo muy duro: entonces no había ordenadores, y María Moliner tenía que pasar a máquina miles de fichas. Dedicó a esta tarea todo el tiempo que le dejaba su trabajo en la universidad, pero en 1966 el Diccionario de uso del español estaba en la calle. Los estudiantes y los profesores lo recibieron con entusiasmo, pues era un diccionario práctico que explicaba el uso y significado de las palabras y las expresiones populares. María Moliner era una apasionada del español, y quería ayudar a la gente a escribirlo y hablarlo bien. Con su diccionario lo consiguió. A pesar de ello, en 1972 se le negó el ingreso en la Real Academia Española.
    —¿Por qué?
   —Pues eso digo yo: ¿cómo demostrar un mayor afecto por nuestro idioma que escribiendo un diccionario? La historia ha sido injusta con María Moliner, y ojalá las nuevas generaciones se acuerden de ella para así, de algún modo, reparar esa injusticia.