luns, 23 de xaneiro de 2017

HORA DE LER


HORA DE LER

13ª SEMANA [1ª SESIÓN]


Poemas de Manuel Rivas que pesan a vida cunha báscula de Ohio ou un estremecedor relato do último libro de contos de Etgar Keret, que esixe reflexionar sobre o acoso escolar. Estas son as suxestións que propón o Equipo da Biblioteca Sebastián Buedo Jiménez para comezar as mañas desta semana.

Ilustración: Carlos Seabra

venres, 20 de xaneiro de 2017

ESCOITANDO AS VARIACIÓNS DA SUITE FRANCESA

IRÈNE NÉMIROVSKY, Suite francesa, Salamandra, Barcelona, 2006, 476 páxinas.

PRÓXIMA REUNIÓN

Luns 23 de xaneiro de 2017 [19:00]

Libraría Biblos
Rúa Santiago, 4
Betanzos

luns, 16 de xaneiro de 2017

HORA DE LER

HORA DE LER

12ª SEMANA [6ª SESIÓN]

Pode ser que andemos desnortados, pero parécenos bastante mellor plan que interpretar as líneas das mans ou os naipes, ler a poesía de Carlos Negro ou a narrativa de Ignacio Martínez de Pisón.

Ilustración: Irving Penn
    

luns, 9 de xaneiro de 2017

HORA DE LER

HORA DE LER

11ª SEMANA [5ª SESIÓN]

Retornamos a ler...

Nesta primeira semana do 2017 eleximos dúas narracións do tristemente falecido John Berger, autor irlandés moi vinculado a Galicia, mesmo a Betanzos (como demostra o debuxo anexo): Una vez en la infancia, na tradución ao castelán de Pilar Vázquez; A gran brancura, na tradución ao galego de Xoan Abelleira, quen o entrevistara para El País no 2007.



Este dibujo «Lo hice en la Paz, un lugar cercano a Betanzos, en los años noventa. Es un homenaje a todos los emigrantes en general y a los gallegos en particular; a los hombres y mujeres que tuvieron que irse de su tierra forzados por la pobreza. Pero también a mi difunto amigo Victor Anand, que tenía una casa en Betanzos, y al que fui a ver todos los veranos durante siete años. Ahora llevo tiempo sin ir a Galicia, un lugar que amo.»

Ilustración: Ana Juan 

mércores, 21 de decembro de 2016

BO NADAL! OU BO NADAL?


Chegan dabondo os motivos polos que moita xente atópase moi lonxe da felicidade.

Aínda sabendo que a tristeza, a inxusticia e a infelicidade existen (alí, e, tamén aquí), non podemos deixar de expresar, en nome da comunidade educativa do IES Francisco Aguiar, os nosos mellores desexos para todos os homes e mulleres de boa vontade...

E que esa vontade colectiva de compartir esta ledicia non remate coa tregua do Nadal!



VILLANCICO


   En este supermercado de lujo suena el villancico Adeste fidelesy su melodía resbala sobre baterías de jamones de Jabugo y barricadas de patés, embutidos, mariscos, turrones, vinos y licores, pirámides de frutas importadas de países exóticos, gollerías encajadas como joyas en estuches dorados. A este supermercado solo pueden acceder los muy adinerados, señores con la mandíbula violácea y mujeres muy perfumadas. Los precios son un puro esnobismo y marcan la línea roja infranqueable para una clase media desaparecida. El resto de los mortales no cuenta. Ha nacido el Rey de los ángeles, venid a adorar al Señor, dice el villancico, pero en este establecimiento el único Rey es el jamón de pata negra orlado con guirnaldas de plata. Movidos por la dulce llamada de Belén, los clientes cargan con las bolsas repletas de bienes, la caja registradora los despide con un alegre tintineo y para llegar hasta sus cochazos aparcados en tercera fila deberán vadear el bulto de una pordiosera en la acera que tiene un niño Jesús drogado y dormido en su regazo. En la esquina, una docena de mendigos aguarda la hora alrededor de un cartel con una flecha que indica que ese lugar es el punto de recogida solidario. Cada uno lleva un carrito de la compra cargado de latas, paraguas rotos, antenas, cables, varillas. Sobre estos desechos extraídos de los contenedores de basura un mendigo rumano ha plantado una gran bandera española, que exhibe como un trofeo. Por esa bandera se produce de repente un grave altercado. Un mendigo español ha intentado arrebatársela. No se trata de ningún patriota. Conoce a un chamarilero que le dará un euro por su asta de aluminio. Sale un dependiente del supermercado, deposita en el suelo unas cajas de comida caducada y la refriega se calma.

Manuel Vicent, El País, 23 de novembro de 20104.






Daniel Sánchez Arévalo [2016]