luns, 17 de xuño de 2019

HORA DE LER

HORA DE LER
 
35ª SEMANA [4ª SESIÓN]

Tendo moi en mente o que está por vir, seguemos a ler aos nosos [ex] escritores: unha narración coa que Icía Rodríguez Arias obtivo o Accesit no Premio Minerva 2014: e un fragmento do libro de Raquel Vázquez Lied de lluvia para una piel ausente, poemario galardoado co primer premio no  V Concurso Literario Nuevos Creadores de Granada. 
Ilustración: Leandro Lamas

luns, 10 de xuño de 2019

HORA DE LER



HORA DE LER
 
34ª SEMANA [3ª SESIÓN]


Ler multiplica os nosos puntos de vista: fai de nós un pequeno xigante que leva tatuadas na súa pel todas as historias. 

Ilustración: Sergio García Sánchez

domingo, 9 de xuño de 2019

VII XORNADAS DE FORMACIÓN E SENSIBILIZACIÓN SOBRE A ATENCIÓN Á DIVERSIDADE

 



Algunhas das aportacións do IES Francisco Aguiar ás VII Xornadas de Formación e Sensibilización sobre a Atención á Diversidade

Betanzos 7-8 xuño de 2019.

luns, 3 de xuño de 2019

HORA DE LER

HORA DE LER
 
33ª SEMANA [2ª SESIÓN]


Outras pizarras (similares a que está tras as costas de María Barbeito) conviven nas nosas aulas.
Entre mans, os relatos de Anxos Sumai e Manju Kapur

Ilustración: Abi Castillo

luns, 27 de maio de 2019

HORA DE LER

HORA DE LER

32ª SEMANA [1ª SESIÓN]


Esta semana os lectores poden escoller ler (en posturas menos ergonómicas que a da muller pintada por Winslow Homer: posturas adecuadas ás convencións que impón o espazo da aula) un relato de Inma López Silva ou ben un conto de Laia Jufresa.

luns, 20 de maio de 2019

martes, 14 de maio de 2019

DA ROSA CANDIDA AO PARALELO 36


RAQUEL VÁZQUEZ, Paralelo 36, Talentura, Madrid, 2019, 154 páxinas.

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Xa temos data para a próxima reunión do Club de Lectura Biblos Aguiar. Neste caso teremos a sorte de poder falar coa autora do libro, Raquel Vázquez, con quen xa falamos a propósito do seu primer libro de relatos, La ocarina del tiempo.

Luns, 10 de xuño
19 horas
Libraría Biblos

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   Tiene miedo, sigue teniendo miedo; esas voces, tanto ruido de fondo y los estruendos, el corazón sobresaltado por si en cualquier momento lo descubren y debe volver a empezar. Hermano, no dudes, tienes que hacerlo, Hicham está con él de alguna forma, ahora, tienes que hacerlo ahora que aún se te ve un niño, en el cuerpo, en los ojos; aún te brillan los ojos, ahora que no puedan confundirse. Pero los vigilantes, el ruido; tiene que correr hacia ese camión, o el siguiente de la fila. Sólo tiene que escoger el momento, cuatro o cinco segundos serán suficientes para llegar a los bajos de alguno de esos camiones. Si ven que aún eres un niño te llevarán a un centra donde podrás estudiar, donde encontrarás trabajo y podrás quedarte y llevar una vida mejor. Tienes que hacerlo. No dudes, es ahora, Kamal, es ahora. 
   Y Kamal lo recuerda pero ya es la tercera vez; otros amigos suyos o de su hermano cuentan diez o veinte intentos desde ese mismo puerto de Tetuán. Nadie vigila, a ver ese camión y corre hacia él, inspecciona los bajos, ningún cable suelto en el eje, sí, puede valer, si no me han visto puede valer, y ahora la espera hasta subirse al ferry, si consigue entrar y sentir que el ferry ha partido cree que lo conseguirá, conoce las historias, chicos que suben a cubierta y en España ya salen como un pasajero más, lo ha oído y funciona pero para eso no pueden encontrarlo aún, tiene que esconderse v cruzar esa barrera.
   La vio una vez en el mapa de clase. En el Estrecho se encuentra el mar pero también hay una línea, preguntó a la profesora y le dijo que era una línea imaginaria, se llaman paralelos, y este en concreto es el Paralelo 36. Pero lo de imaginario no es cierto, no es posible, si lo frena a él, a su hermano, a sus amigos, no les deja pasar, quieren salir de África y es real el muro que los devuelve; cómo iba a ser imaginario lo que vivió Hicham, aquel centro que no era de acogida sino en realidad una cárcel, en un lugar llamado Aluche, un infierno físico primero y ahora el de estar de vuelta en Tetuán. 
   No, él tiene que cruzar esa línea, sí existe, y como existe tendrá que romperla, llegar al otro lado, a ver, a ver si ahora, parece que arranca. El suelo tiembla, parece que ya se estén moviendo, ojalá, ojalá, no cree demasiado en Dios pero se aferra a un par de oraciones, igual que se aferra a esos hierros, y reza, aprieta los ojos y ve el barco ya al otro lado y él bajándose, y cuando no mire nadie echará a correr. Sí, no está soñando y el barco arranca, lo está viendo a pesar de la noche en que convierte todo el camión, la piel también tiznada, no es fácil respirar ahí, pero después se fatigará de otra forma, va a correr con todas sus fuerzas, lejos del mar y no va a dejar que lo atrapen, y encontrará un trabajo y vivirá bien, él y su familia, algo de dinero que envíe a sus hermanos pequeños, a sus padres y también a Hicham.
   Va a correr hasta que pueda descansar y despertarse al otro lado, sin que esté soñando ya, y no tener que volver a correr, despertarse desde la pobreza y el miedo, despertarse hacia la vida, con algo de luz rota desde la ventana pero luz.
   Y no esa linterna.
   No, no puede estar viéndola otra vez. Ese murmullo y la linterna. No, sólo quiere equivocarse y despertar despacio, despertar de la noche. Despertar, y hacerlo al fin en silencio.